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domingo, 25 de marzo de 2012

KONSTANTÍNOS KAVÁFIS SELECCIÓN POEMAS ÍTACA BIBLIOTECA AUPA

Konstantínos Kaváfis  
ITACA

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.

Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.

No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

               Vuelve
Vuelve otra vez y tómame, amada sensación retorna y tómame - cuando la memoria del cuerpo se despierta, y un antiguo deseo atraviesa la sangre; cuando los labios y la piel recuerdan, cuando las manos sienten que aún te tocan.
Vuelve otra vez y tómame en la noche,
cuando los labios y la piel recuerdan....
 
                          Al atardecer
De cualquier forma aquellas cosas no hubieran durado mucho.
         La experiencia
de los años así lo enseña. Mas qué bruscamente
todo cambió.
Corta fue la hermosa vida.
Pero qué poderosos perfumes,
en qué lechos espléndidos caímos,
a qué placeres dimos nuestros cuerpos.
Un eco de aquellos días de placer,
un eco de aquellos días volvió a mí,
las cenizas del fuego de nuestra juventud;
en mis manos cogí de nuevo la carta,
y leí y volví a leer hasta que se desvaneció la luz.
Y melancólicamente salí al balcón -
salí para distraer mis pensamientos mirando
un poco la ciudad que amo,
un poco del bullicio de sus calles y sus tiendas. 
 
                    Aunque sea con engaños ...
Aunque sea con engaños, que me ilusione ahora:
pero que no sienta el vacío de mi vida.
Ha estado tan cerca tantas veces.
Mas cómo me paralizaba, cómo me intimidé;
cerrada permaneció mi boca;
llorando dentro de mí el alma vacía,
hundidos en el duelo mis deseos.
Tantas veces estuve tan cerca 
de sus ojos, y de sus labios amorosos,
del soñado, del amado cuerpo.
Tantas veces estuve tan cerca.
 
Si de mi amor no puedo hablar...

Si de mi amor no puedo hablar
-hablar de tus cabellos, de tus labios, de tus ojos -,
sin embargo tu rostro que llevo dentro de mi alma,
el sonido de tu voz en mi cabeza,
los días de febrero en que desperté de mi sueño,
hechos uno con mis palabras, están y dan color
a cada tema que afronto o a cada idea que expreso. 
 
                               Así
En esta fotografía obscena
vendida (a escondida de miradas) en la calle,
en esta fotografía pornográfica
cómo puede haber una cara tan
maravillosa como la tuya.
Quien sabe la vida fatal, sórdida, que harás;
en qué cruel ambiente
te habrás hecho esa fotografía;
qué espíritu tan vulgar el tuyo.
Mas pese a todo permanece, aún vive en mí aquella cara
maravillosa, esa figura
hecha y ofrecida para el placer griego
-así permaneces para mí y así te canto.
 
  
      El olvido
Encerradas en un invernadero,
bajo el cristal, las flores olvidan
que la luz del sol  existe
y cómo temblaban bajo el rocío.
 
Itaca

Cuando emprendas el viaje hacia Itacaruega que sea largo el camino,lleno de aventuras, lleno de experiencias.A los Lestrigones, a los Cíclopeso al fiero Poseidón, nunca temas.No encontrarás trabas en el caminosi se mantiene elevado tu pensamiento y es exquisitala emoción que toca el espíritu y el cuerpo.Ni a los Lestrigones, ni a los Cíclopes,ni al feroz Poseidón has de encontrar,si no los llevas dentro del corazón,si no los pone ante ti tu corazón.

Ruega que sea largo el camino.Que muchas sean las mañanas de veranoen que - ¡con qué placer! ¡con qué alegría! -entres en puertos nunca antes vistos.Detente en los mercados feniciospara comprar finas mercancíasmadreperla y coral, ámbar y ébano,y voluptuosos perfumes de todo tipo,tantos perfumes voluptuosos como puedas.Ve a muchas ciudades egipciaspara que aprendas y aprendas de los sabios.

Siempre en la mente has de tener a Itaca.Llegar allá es tu destino.Pero no apresures el viaje.Es mejor que dure muchos añosy que ya viejo llegues a la isla,rico de todo lo que hayas guardado en el caminosin esperar que Itaca te de riquezas.Itaca te ha dado el bello viaje.Sin ella no habrías aprendido el camino.No tiene otra cosa que darte ya.

Y si la encuentras pobre, Itaca no te ha engañadosabio como te has vuelto con tantas experiencias,habrás comprendido lo que significan las Itacas.

Era pobre y sórdida la alcoba....
     
Era pobre y sórdida la alcoba,escondida encima de la equívoca taberna.Desde la ventana se veía el callejónsucio y estrecho. De abajosubían las voces de unos obrerosque jugando a las cartas mataban el tiempo.Y allí, en una cama mísera y vulgarposeí el cuerpo del amor, poseí los labiossensuales e sonrosados por el vino -sonrosados de tanto vino que incluso ahora,cuando escribo, después de tantos años,en mi casa solitaria, vuelvo a embriagarme.

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